Reflexionando sobre cómo descuidé mi infancia al confiar únicamente en mi juventud, me gustaría compartir algunos métodos que me han sido muy útiles últimamente.
- El protector solar es esencial. Yo suelo usar productos con alto contenido hidratante, pero teniendo en cuenta tu nivel de actividad y el estado de tu piel, aplicar un protector solar adecuado a diario y reaplicarlo con frecuencia es la base del antienvejecimiento y el método más eficaz.
- Limpia tu rostro con un toque hidratante. Antes usaba limpiadores en espuma que se enjuagaban a conciencia porque no me gustaba la sensación resbaladiza que dejaban en la piel, pero finalmente dejé de hacerlo después de cumplir cuarenta. Sentía la piel más seca y tirante, así que cambié a una fórmula ligeramente ácida y noté la hidratación. Además, me salto la doble limpieza cuando me aplico maquillaje ligero.
- Mi rutina consiste en aplicar un tónico exfoliante químico como primer paso después de la limpieza. No necesitas exfoliantes faciales, guantes de silicona ni nada por el estilo; simplemente usa un producto con ingredientes que exfolien químicamente, como AHA, BHA, PHA o LHA. Con esto, tu piel quedará tan suave como la de un huevo pelado.
- El uso de productos con retinol activa la renovación celular de la piel, dejándola más suave. Sin embargo, dado que el retinol es altamente irritante, se recomienda aumentar gradualmente la cantidad utilizada y darle un respiro a la piel con una crema calmante como el pantenol los días que se aplique retinol.
Este es el producto que me dejó la piel áspera como un huevo. Puedes experimentar un mundo completamente nuevo.