Casi nunca me retoco el maquillaje, así que no suelo mirarme al espejo. Pero desde que encontré el espejo que me regalaron, me miro más a menudo. Observarme detenidamente me hace darme cuenta de que estoy envejeciendo y, al final, me dan ganas de ir al dermatólogo. Jaja.
Así que planeo intentar todo lo que pueda, como mascarillas faciales, masajes gua sha o dieta. Recomiendo mirarse al espejo para estimular la piel, jaja.