En verano, debido a la humedad, la gente suele lavar los platos o limpiar la casa sin guantes de goma. Como resultado, mis manos y uñas parecen estar en peor estado que en invierno. Suelo llevar las uñas cortas, pero de vez en cuando me aplico endurecedores o aceites. Parece que funcionan, así que me aseguro de cuidarlas siempre que me acuerdo.