Ha comenzado el lunes, el momento en que el mareo alcanza su punto máximo.
Estaba tan aturdido que tomé un vaso de agua helada, pero solo fue un alivio temporal y no me hizo volver en sí.
Siento que necesito moverme para despertarme, pero no quiero.
La batalla entre el buen corazón y el mal corazón que habita en nuestro interior ha comenzado.
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