He probado diversos materiales, desde cuerno de búfalo hasta madera, pero el gua sha de plata me pareció más áspero de lo esperado, considerando su elevado precio. El gua sha orgánico, con sus propiedades antibacterianas, conductividad eléctrica y la ausencia de riesgo de rotura, resultó ser superior tanto en precio como en eficacia. Si bien su limpieza a fondo es algo engorrosa debido a su característico olor metálico y su tendencia a oxidarse, lo uso con frecuencia durante mucho tiempo. Es excelente porque estimula no solo el cuero cabelludo, las orejas y el rostro, sino también las manos y los pies.