Factores genéticos: El tamaño o la forma de los poros de los padres pueden influir.
Edad: Con la edad, el colágeno disminuye y la piel pierde firmeza, lo que puede provocar que los poros se dilaten.
Rayos UV: La exposición a los rayos UV puede dañar la piel, reducir su elasticidad y dilatar los poros.
Estrés: Cuando estamos estresados, la secreción hormonal se desequilibra y el aumento de la secreción de grasa de las glándulas pilosas puede obstruir los poros.
Entorno: El polvo fino o los residuos de cosméticos pueden acumularse en los poros, lo que podría provocar que se obstruyan o se dilaten.