Las clínicas dermatológicas utilizan diversos dispositivos, pero un ejemplo representativo es la criocelda, un aparato empleado para la crioelectroforesis. Este dispositivo congela la superficie de la piel mediante una función de enfriamiento que alcanza temperaturas de -15 a -20 grados Celsius. A diferencia de los métodos convencionales que solo afectan la epidermis, este permite que el dispositivo penetre profundamente en la dermis, maximizando la eficacia de la penetración de los fármacos. Además, el efecto de enfriamiento proporciona beneficios como la reducción de la inflamación, efectos calmantes, alivio de la hinchazón y reducción del dolor.