Otra cosa a tener en cuenta es lavarse la cara mientras se ducha. Lavarse la cara con el agua de la ducha abierta irrita la piel mucho más que ducharse con el agua del lavabo. Dado que la presión del agua que cae desde arriba puede dañar la barrera cutánea, no se lave la cara con la ducha abierta; en su lugar, lávese la cara por separado en el lavabo.
Los hábitos que damos por sentados pueden acumularse y dañar la salud de nuestra piel, acelerando su envejecimiento. Espero que empieces a cambiar tus hábitos de limpieza a partir de ahora para lograr una piel sana y elástica.
Fuente: Belleza femenina