La vitamina C ha sido uno de los suplementos nutricionales más consumidos desde tiempos inmemoriales.
Hasta el siglo XX, los marineros padecían escorbuto debido a la dificultad para consumir frutas y verduras frescas; posteriormente, se identificó la deficiencia de vitamina C como la causa, y su importancia se dio a conocer mundialmente. Actualmente, muchas personas la consumen para promover la salud, más que para prevenir el escorbuto.
Se sabe que la vitamina C desempeña tres funciones principales.
Primero, protección antioxidante y celular.
En segundo lugar, mejorar la inmunidad.
En tercer lugar, el cuidado de la piel para la síntesis de colágeno, imperfecciones, pigmentación, etc.
Recientemente, la importancia de la inmunidad ha cobrado protagonismo debido a la COVID-19, y cada vez más personas buscan vitamina C para fortalecer su sistema inmunitario. Además, muchos ya saben que la vitamina C ha sido útil durante mucho tiempo para prevenir los resfriados.
La vitamina C es conocida como un antioxidante representativo que ayuda a mejorar la inmunidad al eliminar los radicales libres generados en el cuerpo y proteger las células.
Además, con respecto al papel de la vitamina C reconocido por el Ministerio de Seguridad Alimentaria y Farmacéutica, al consumir vitamina C Ayuda a la síntesis de colágeno. Esto está volviendo a llamar la atención. Dado que la preocupación por el envejecimiento de la piel afecta a todo el mundo, independientemente de la edad o el género, se está buscando mucho como suplemento nutricional que combine bien con el colágeno.