La hidratación profunda de la piel consiste en crear capas de humectación. Esto permite que la humedad penetre completamente y se retenga durante más tiempo. La clave está en aplicar los productos en orden, desde las fórmulas más ligeras hasta las más densas. Además, conviene aplicar el siguiente producto mientras la piel aún está hidratada. Después de lavarte la cara, da suaves toques con agua limpia para facilitar la absorción. A continuación, hidrata tu piel con una bruma hidratante y luego aplica un sérum hidratante como ácido hialurónico o niacinamida. Una vez que se haya absorbido por completo, vuelve a hidratar tu piel con la bruma y, para finalizar, aplica una crema hidratante ligera.
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