Para reducir la irritación: evite el calor, la fricción y la limpieza agresiva.
Control del brillo: Los polvos matificantes y los productos de maquillaje sin aceite ayudan a controlar el brillo facial. Si notas que tu rostro brilla demasiado, sécalo suavemente con un pañuelo de papel para absorber el exceso de grasa.
Exfoliantes y mascarillas: Usar un exfoliante suave 2 o 3 veces por semana ayuda a eliminar las células muertas y la suciedad del rostro. Después, aplica una mascarilla para calmar e hidratar la piel.
Clínica de cuidado de la piel: Recibir regularmente tratamientos de limpieza facial por parte de un profesional también puede ser una forma de mejorar continuamente el estado de su piel.
Cambiar la dieta o los hábitos alimenticios: Los estilos de vida poco saludables, como fumar o el estrés excesivo, pueden tener un impacto negativo en la piel. Es necesario alimentarse de forma saludable y mantenerse hidratado.
(Fuente de información: sitio web oficial de Nivea)